La regeneración natural del bosque frecuentemente se ve afectada por los incendios forestales. Desgraciadamente éstos son causados por la poca cultura forestal de la sociedad en general, y en particular de los vecinos agricultores y ganaderos. Los primeros emplean la ancestral práctica de roza, tumba y quema que suele salirse de control; mientras que los segundos muchas veces provocan quemas para ganarle terreno al bosque y poder seguir desarrollando la ganadería extensiva. Estas dos prácticas, aunadas al ocasional descuido de paseantes irresponsables, provocan los siempre destructivos y peligrosos incendios del bosque.