HIDROLOGÍA
Los recursos hídricos que nacen en el parque nacional son originados principalmente por el deshielo de los glaciares y la precipitación pluvial, abundante en la región, por arriba de los 1,000 mm anuales. Las corrientes superficiales pueden ser permanentes o intermitentes, éstas últimas son innumerables durante la época lluviosa. También se produce gran filtración de agua que va a alimentar corrientes subterráneas, los ecosistemas de la Sierra efectúan los procesos que permiten la recarga de acuíferos y mantos freáticos que abastecen buena parte de la Zona Metropolitana de la Ciudad de México, del Valle de Puebla-Tlaxcala y del valle Cuautla -Cuernavaca.
La distribución altitudinal de los recursos hídricos se caracteriza por una pendiente pronunciada en su curso alto, arriba de los 4,500 msnm, cada vez más atenuada conforme descienden. A la altura del parteaguas, la precipitación cae en forma de nieve o granizo, ello permite la formación de hielo o glaciares que sufren un proceso de ablación paulatina. Debajo de la cota mencionada y hasta los 4,000 msnm los escurrimientos son incipientes, a partir de los vértices de los glaciares donde comienza el deshielo, escurriéndose aguas abajo; en esta zona aparecen los primeros manantiales. Por debajo de los 4,000 msnm los arroyos adquieren velocidad y volumen y los manantiales son más abundantes. Debajo de los 3,500 msnm las aguas ejercen una fuerte erosión en el terreno ya que su caudal es la suma de los deshielos y las precipitaciones. Entre los 2,500 msnm y los 2,300 msnm los arroyos depositan todos los azolves arrastrados a lo largo de su trayectoria, formando abanicos aluviales. En esta zona encontramos la mayoría de los aprovechamientos del agua para regadío agrícola, generación de energía eléctrica y uso doméstico en los asentamientos humanos.
El parteaguas de la Sierra Nevada es el origen que divide las aguas tributarias del Océano Atlántico (Golfo de México) de las del Océano Pacífico, formando dos de las más importantes cuencas de nuestro país (la del Valle de México y la del alto Balsas), y varias subcuencas que abastecen comunidades y municipios que rodean el parque nacional. Hacia la parte occidental descienden gran cantidad de arroyos que van a desembocar al norte de la Sierra Nevada en la antigua zona lacustre de la subcuenca Chalco y Lago de Texcoco, los cuales, a través del Gran Canal del Desagüe son tributarios del Río Tula y a su vez éste del Pánuco que desemboca en el Golfo de México. Hacia el sur de la Sierra Nevada las corrientes que descienden contribuyen a formar el Río Cuautla que alimenta la subcuenca del Río Nexapa tributaria de la cuenca del Balsas. En la vertiente oriental los escurrimientos del macizo montañoso conforman la subcuenca del Río Atoyac, tributaria también de la cuenca del Balsas, misma que desemboca en el Océano Pacífico.

Es importante hacer notar que todos estos escurrimientos superficiales de la Sierra Nevada, conforman las trayectorias fluviales, subcuencas y cuencas hidrológicas que permiten la vida humana y la actividad económica en un sinnúmero de asentamientos, desde el México central ‑la región más poblada del país-, hasta las desembocaduras; razón por la cual, la protección y conservación de los ecosistemas de la Sierra Nevada son estratégicos y de seguridad nacional.