Esta región tiene una rica cultura de aprovechamiento de plantas comestibles y medicinales que proliferan en el bosque. Entre las plantas comestibles están los quelites, que se dan en forma silvestre y abundante en época de lluvias, los quintoniles, los cuauhquelites, el quelite cenizo, los perritos. También se comen una gran variedad de hongos, los más conocidos son: xochilillos, sanjuaneros, membrillos, paragüitas, xoletes, xocoyoles, olotitos o mazorquitas, panzas, chilpanes, totopicles, cornetas, yemas, escobetas, mazayeles, venados, tuzas, enchilados, cazahuates, juandieguitos, duraznos, colorados, huitlacoche, y muchos más. Entre las plantas medicinales están el carricillo o cola de caballo, que crece en la orilla de los ríos; en las pendientes boscosas están el árnica, la flor de ocote y el carbonero; en las planicies el gordolobo, el estafiate, el alcáncer y la hierba del sapo.
Además de las plantas medicinales, comestibles y los hongos, también se extraen del bosque musgo, heno, ocote, suelo orgánico y semillas forestales.
Todos estos recursos silvícolas, importantes para la sobrevivencia de muchos pobladores, se ven amenazados por la extracción intensiva. Para regular estas prácticas, y lograr la conservación del bosque, dentro del parque nacional sólo está permitida la extracción con fines de autoconsumo.