Otro grave problema que ejerce gran presión sobre el suelo, los bosques y los recursos naturales en general, es el crecimiento urbano desmesurado y al parecer incontrolable de la zona metropolitana de la Ciudad de México. Baste tomar en cuenta que de 1960 al año 2000 la población del Distrito Federal se duplicó, y si la tasa de crecimiento en los últimos 30 años ha permanecido más o menos estable, se debe a que el DF ha expulsado población hacia los municipios conurbanos. Las cifras indican una marcada tendencia de crecimiento poblacional hacia la región oriente del Valle de México, lo que explica que municipios como Ixtapaluca se haya quintuplicado en los últimos diez años, Chalco haya crecido en 90 % y Texcoco en 40 % en el mismo período de tiempo; estos tres municipios forman parte del área protegida.
Del lado de Puebla y Morelos, aunque la presión no es tan fuerte como del lado mexiquense el crecimiento urbano también representa un riesgo potencial a los ecosistemas del parque pues la población en aumento demanda un mayor consumo de recursos naturales.